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Agricultura

Productos fertilizantes

La moderna agricultura está orientada hacia la producción de alimentos de calidad, dentro de una adecuada preservación del medio ambiente y de los recursos naturales, entre los que se encuentra la fertilidad de la tierra.

Para ello es necesario garantizar que los productos utilizados en la nutrición vegetal o en la mejora de las características del suelo cumplen con dos requisitos fundamentales: eficacia agronómica y ausencia de efectos perjudiciales para la salud y el medio ambiente.

En esta línea, la Unión Europea aprobó el Reglamento (CE) 2003/2003, de 13 de octubre del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a los abonos. Esta disposición comunitaria refunde, simplifica y actualiza toda la normativa existente en la Unión Europea sobre los fertilizantes minerales de uso más generalizado en la agricultura, fijando una serie de normas sobre su composición química, identificación, etiquetado, envasado, medidas de control, etc., junto con una serie de anexos sobre características de los abonos CE, márgenes de tolerancia, métodos de análisis, especificaciones sobre el nitrato amónico por su riesgo de explosión y acreditación de laboratorios.

Por otra parte, en la agricultura española además de los abonos CE, se utilizan otra serie de productos fertilizantes, entre los que cabría citar abonos orgánicos y organo-minerales, determinados abonos minerales, abonos especiales, enmiendas calizas y enmiendas orgánicas. Todos ellos no se encuentran regulados por el Reglamento CE 2003/2003, pero sí quedan contemplados en el Real Decreto 506/2013, de 28 de junio sobre productos fertilizantes. En este real decreto se presta una especial atención a los productos elaborados con materias primas de origen orgánico, para garantizar su inocuidad para las personas y el medio ambiente. Para estos productos se precisa su inscripción previa en el Registro de productos fertilizantes, que se regula en la citada norma.

Es, por tanto, fundamental que la reglamentación sobre los productos utilizados para mejorar la fertilidad de los suelos agrícolas, llegue precisa y eficazmente al conocimiento de los usuarios de estos productos y de todos los operadores implicados en el ámbito de su fabricación y aplicación agronómica.

Cualquier sugerencia que haya de hacerse: Subdirección General de Medios de Producción Agrícolas y Oficina Española de Variedades Vegetales c/ Almagro, 33; 28010 Madrid

Plazo para la presentación de solicitudes de modificación de los anexos del R.D. 506/2013, de 28 de junio, sobre productos fertilizantes

En el momento actual no hay plazo abierto

Legislación

Publicaciones

 

Balances de nutrientes en la agricultura española

El cálculo de los balances de nutrientes es uno de los principales indicadores agroambientales, de gran utilidad para la evaluación de distintas políticas.

Desde el año 1998, el Ministerio realiza el Balance de nitrógeno en la agricultura española y desde 2005, también el de fósforo. La metodología empleada viene actualizándose cada año según la disponibilidad de nuevas bases de datos, coeficientes, estudios, etc... Conforme a ella, cada año (n) se recalculan los balances de los años n-1 y n-2. Además, en función de la relevancia de estas actualizaciones metodológicas se realizan recálculos de toda la serie (desde 1990).

Para el análisis de los resultados obtenidos, no hay que perder de vista las particularidades de la actividad agraria, totalmente influida por las interacciones del sistema suelo-planta-clima. En este sentido, es fundamental tener en cuenta la eficiencia de la toma de nutrientes por el cultivo, los ciclos de los mismos en el suelo y el desarrollo del año agrícola (incidencia de lluvias, pedriscos, sequías o plagas, por ejemplo).

Balances de nutrientes