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Cereales

Los cereales son plantas herbáceas monocotiledóneas de ciclo vegetativo anual que comprenden varias especies como trigo, cebada, avena, centeno, triticale, maíz, sorgo, alforfón, mijo y alpiste originarios de zonas templadas y subtropicales, pertenecientes a la familia de la gramíneas, que se caracterizan por su estructura morfológica constituida por un tronco con estructura de caña, con espiga o panícula de ordinario terminal, que proporciona unos granos (morfológicamente son las semillas), que se utilizan como aprovechamiento principal de la planta para la alimentación tanto humana como animal, siendo uno de los principales productos contribuyentes a la dieta alimenticia mundial, son los denominados cereales.

Su adaptabilidad a diferentes suelos y condiciones climáticas ha propiciado su uso extendido en países en desarrollo y desarrollados, desempeñando un papel importante en la vida rural.

Además del grano como producto principal, se aprovecha también la paja como fuente de celulosa en su ración de volumen para los rumiantes, así como para cama del ganado, para acolchado de suelos como cubierta vegetal inerte en cultivos leñosos como olivar y frutales,  y otros aprovechamientos energéticos, como biomasa.

 

Dimensión económica

El sector de los cereales (excluido el arroz), con un valor de producción en 2009, de 3.216 millones de euros, representó en 2009, el 8,6% de la PRA (Producción de la Rama Agraria) y el 14% de la PRV (Producción de la Rama Vegetal) en España.

El gasto anual del primer pilar de la PAC en el sector ha sido, desde la aplicación del régimen de pago único en 2006 y hasta 2009, de 438,455 millones de euros (372,67 del pago por superficie a cereales, 42,025 del suplemento al trigo duro y 23,760 de la prima específica a la calidad del trigo duro).

En el año 2010 se integran los importes anteriores en el régimen de pago único y desaparece el apoyo directo a los cereales a través de ayudas comunitarias del primer pilar.

Como apoyo directo al sector a través del primer pilar de la PAC quedan los 69,6 millones de euros del Programa Nacional de Rotaciones de Cultivo en Tierras de Secano, del que se benefician oleaginosas, proteaginosas y leguminosas además de cereales, desarrollado en España sobre la base de la subsidiariedad concedida por Bruselas para la aplicación de determinadas ayudas específicas (artículo 68).

La PAC, dentro del segundo pilar, también apoya este sector, a través de diversas medidas incluidas en los Programas de Desarrollo Rural (PDR’s) de las Comunidades autónomas, que son cofinanciadas por la UE, el Ministerio y las propias Comunidades Autónomas. Dentro de estas medidas, cabe destacar, las medidas agroambientales para ecosistemas extensivos en secano, conservación de aves en estepas cerealistas y producción ecológica de cereales, implantadas, ya sea unas u otras, en la totalidad de comunidades autónomas.

Producción y superficies

En España, la superficie cultivada de cereales (excluida la de arroz), muestra una evolución claramente descendente en los últimos años. En concreto, desde 2002 hasta 2011, la superficie de cereales se ha reducido un 12%, pasando de los 6,6 millones de hectáreas de 2002 a los 5,8 millones de hectáreas de 2011. El rendimiento medio, por el contrario, ha mejorado. En concreto, el rendimiento medio del último quinquenio ha sido de 3,4 t/ha, frente al del último decenio que fue de 3,2 t/ha.

En cuanto a la producción de cereales en España, cabe destacar, su variabilidad anual debida a factores climatológicos, pero con una tendencia al alza en los últimos años. En concreto, la producción media de cereales del último quinquenio se ha incrementado en cerca de 700.000 toneladas con respecto a al media de los últimos diez años

Comercio exterior de cereales

El comercio internacional de cereales, tiene un gran peso dentro del comercio de productos agrarios, tanto por el volumen y el número de operaciones comerciales, como por su valor estratégico, ya que los cereales constituyen la base de la alimentación humana.

En España, la balanza comercial de cereales, es estructuralmente negativa, dado que la producción nacional no llega para cubrir las necesidades internas y en particular las de una creciente industria de elaboración de piensos para consumo animal. La necesidad de abastecer el mercado nacional, obliga a los operadores españoles a acudir a los mercados internacionales, principalmente comunitarios, para suplir el déficit de producción a través de las importaciones.

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