A pesar de que en España las sequías constituyen un fenómeno recurrente, hasta fechas relativamente recientes se han gestionado como situaciones de crisis que se han intentado solucionar con medidas de emergencia, que rara vez formaban parte de un plan preestablecido.
Dichas medidas estaban normalmente destinadas a aumentar la oferta de recursos mediante obras de emergencia de alumbramiento de recursos subterráneos o de conducciones de interconexión de diferentes sistemas y cuencas, con los costes ambientales, funcionales y económicos que suelen acompañar a las actuaciones realizadas de modo urgente sin la adecuada planificación.
El objetivo primordial de los Plan Especial de Sequías (PES) es la detección temprana de estas situaciones de escasez mediante el establecimiento de un sistema de indicadores que definen de manera gradual los escenarios de prealerta, alerta y emergencia. La elaboración de un programa de actuaciones a aplicar en cada uno de los escenarios ha permitido mitigar considerablemente sus efectos.
Desde este punto de vista las medidas a aplicar se pueden clasificar en estratégicas, tácticas y de emergencia.
- Las medidas estratégicas son actuaciones a largo plazo de carácter institucional e infraestructural, que forman parte de la planificación hidrológica (estructuras de almacenamiento y regulación, normativa y ordenación de usos). Requieren largo plazo de implantación, grandes presupuestos, negociación política, aceptación social y eventualmente modificaciones legislativas.
- Las medidas tácticas son actuaciones a corto plazo planificadas y validadas con anticipación en el marco del Plan de Sequías. Este tipo de medidas han sido estudiadas sobre situaciones históricas y se adoptan una vez constatada la situación de sequía mediante el sistema de indicadores.
- Por último, las medidas de emergencia se adoptan bien avanzada la sequía y varían en función de la gravedad de la misma y su extensión o grado de afección a la cuenca.
El uso de las aguas subterráneas permite incrementar los recursos necesarios para atender las demandas existentes en nuestro territorio. Por tanto, otra alternativa durante situaciones de crisis podría ser el poner en operación pozos de emergencia de aguas subterráneas.




