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Seguimiento de la sequía

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La sequía es un evento climático recurrente en España, por lo que es necesario reforzar los programas de vigilancia y seguimiento de las sequías y de sus efectos sectoriales. El seguimiento de sequías se realiza con periodicidad semanal desde la Dirección General del Agua (MAGRAMA), con información procedente de los Organismos de cuenca. También, con periodicidad trimestral, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente publica en su página web los informes sobre el estado hidrológico de las cuencas en España, cuyo objetivo es mostrar al ciudadano la situación hidrológica de las cuencas y los sistemas de explotación de recursos, así como los problemas existentes y las medidas adoptadas.

Multitud de razones se muestran en favor del establecimiento de un sistema de indicadores capaz de realizar el seguimiento de la sequía en nuestro país:

  • En primer lugar, la necesidad de anticiparse a la sequía y de preverla, dentro de la tendencia actual a considerarla como un riesgo más y no como una crisis pasajera.
  • Esta necesidad se ve además favorecida por dos caracteres de la sequía que hacen especialmente favorable y posible esta anticipación: su duración prolongada y su lenta velocidad de implantación.
  • También apunta en la misma dirección la Directiva Marco del Agua cuando señala la necesidad de justificar el carácter extremo y estrictamente natural de una sequía para justificar cualquier descenso en los parámetros de calidad de las aguas o en el estado ecológico de los ríos. Tal justificación sólo puede realizarse a partir de un sistema de indicadores capaz de reflejar con claridad ambos caracteres.
  • Los indicadores son también esenciales como instrumentos de ayuda en el establecimiento de las primas a pagar por los seguros frente a la sequía y en la toma de decisiones respecto al pago de las correspondientes indemnizaciones cuando existen dudas acerca de la naturaleza del fenómeno.

Todo ello aboga por la necesidad de un sistema de indicadores aplicable a todo el país, aunque respetando las peculiaridades de cada territorio. Además, debe ser lo suficientemente sofisticado como para recoger tanto los aspectos naturales del fenómeno como su dimensión humana y socio-económica. Todas estas exigencias se van a traducir en la necesidad de diseñar tantos indicadores como sean necesarios para captar la diversidad de mecanismos que intervienen en la génesis de la sequía y para garantizar una adecuada gestión de la misma.